Blog de Javier Echaide

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Este es un blog de opinión dedicado a temas internacionales.
Updated: 10 hours 31 min ago

Barack Obama en la Argentina

24 March, 2016 - 01:46
La presencia del presidente de los EE.UU. Barack Obama en Argentina no es inocua. Como toda visita oficial tiene un propósito, pero el suyo se ata a un conjunto de motivos y relaciones que superan al "cambio" reflejado en la elección de Mauricio Macri como presidente de los argentinos, aunque no prescinde tampoco de ese dato.

El hecho de que además se dé simultáneamente (o mejor dicho, a propósito) de los 40 años del Golpe de Estado que inauguró la Dictadura Militar más sangrienta de la historia nacional, también es un dato que debe considerarse.

La visita de Obama en calidad oficial merece todo el protocolo que significa una visita de Estado. Ello implica la seguridad, el trato, el uso de símbolos (banderas en los lugares públicos habituales donde visitará, como la Plaza de Mayo, donde debe compartir el uso de las insignias oficiales argentinas). Ese trato que se demuestra muchas veces con una cena de gala -que el presidente de Francia Francoise Hollande no mereció- con baile de tango incluido -que el primer ministro italiano Mateo Renzi no tuvo- o las notas de color (e incluso notas dedicadas a la familia presidencial foránea!) que la visita de Federica Mogherini, comisaria de relaciones exteriores de la Unión Europea tampoco gozó.


Lo que la prensa más acomodada y la organización oficial, acompañado de una importante y lamentable mirada acrítica por parte de la ciudadanía, ha demostrado en esta visita oficial es algo que solamente puede decirse con una expresión cabal y ajustada que sólo un "dialecto" como el lunfardo podría definir: tilinguería. Con ello no criticamos la visita de Obama, sino que nos referimos a nosotros mismos. Somos tilingos. Esta visita oficial nos desvive, mucho más que la del primer mandatario italiano, la del francés, la del un urugayo o un brasileño. Argentina tiene, como Jano, una doble cara que mira con recelo a los Estados Unidos y otra que lo hace con devoción...

La explicación para ello suele basarse en que EE.UU. es el país más importante de la tierra, como si no estuviera perdiendo terreno a pasos agigantados frente a China o como si no hubiera una competencia retomada con vigor por Rusia en la política internacional. Como si no existieran los BRICS (de los cuales nos desvivíamos también hasta hace sólo año y medio...). Es que somos tilingos. No somos capaces de imaginar a una Argentina con política exterior de Estado capáz de entender a lo largo de más de 4 años (que es lo que dura un mandato presidencial) y que puedan fijar una lectura del mundo en el que vivimos y un trazo de hacia dónde dirigirnos en consecuencia. Y que esa dirección, ese camino, fuera una decisión autónoma.

Importa la visita del presidente de EE.UU., claro. Pero parece importar en tanto "nos va a ir mejor" con ella, como si fuéramos incapaces de pensar un futuro mejor para nosotros sin la visita de Obama. Por ende, nuestro futuro venturoso se hallaría aparentemente atado al futuro venturoso de los EE.UU. Es llamativo cómo no se piensa eso cuando nos visita el presidente francés, el premier ruso, o el chino (¡que lo han hecho además!).

Y esto no es algo exclusivo del presidente Macri -auque es evidente que su política exterior está diseñada a un alineamiento directo con los EE.UU.- El primer encuentro entre la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el presidente Obama también tuvo esa mirada devota... mirada que no volvió a darse en posteriores oportunidades.

El punto hasta aquí no es aquí hablar bien o mal de un determinado gobierno, sino analizarnos críticamente como sociedad, que deposita en otros, ajenos (sea Obama, el papa Francisco o quien fuere), los destinos de nuestras familias, nuestro trabajo, nuestro futuro en vez de reconocer que ese futuro está en nuestras propias manos.

La visita y la agenda

La oferta de Obama de desclasificar los archivos secretos de los años ´70 -algo que Macri pretende mostrar como logro propio (véase en su alocución durante la conferencia de prensa en el Salón Blanco de Casa Rosada- es parte de una necesaria autocrítica que realiza a 40 años del Golpe de Estado en Argentina y que su país apoyó activamente en aquel entonces. El papa Francisco ha ofrecido lo mismo respecto de los archivos vaticanos. Lo interesante es saber qué habrá de hacerse con esa información disponible de ahora en más. De poco sirven archivos secretos develados si los mismos no son utilizados como elementos probatorios en los juicios pendientes contra represores y civiles involucrados en los crímenes de lesa humanidad en curso.

Como decíamos, la visión carente de una interdependencia en las relaciones internacionales, pero interdependencia no pasiva sino fijada desde una autonomía que marque un espacio de decisión sobre los temas internacionales, es lo que marca el sentir de gran parte de la población que entiende a la visita de Obama como algo trascendente para nuestro porvenir en el corto (muy corto) plazo, dado que Obama terminará su gestión en tan solo nueve meses.

Así es: Obama es un presidente saliente. Macri uno entrante. No es pequeño detalle. Esta diferencia (que sin embargo no parece tan obvia) es elemental para sopesar las pretensiones de cada uno. Macri quiere garantizar su relación con un presidente norteamericano que será efímero y que necesariamente deberá dar paso a uno de los candidatos que hoy disputan las internas electorales estadounidenses.

Empero, el gobierno macrista traza la agenda bilateral con el actual presidente norteamericano sin siquiera tener un análisis sobre esa misma agenda en posibles presidencias como la de un Donald Trump, una Hillary Clinton o un Bernie Sanders. Eso parece fuera de la imaginación del gobierno de Cambiemos...

Es por ello que resalta en el discurso del presidente Macri que rescate -hasta en una insistencia notable- el "liderazgo" de Obama. Más allá de los discursos formales, hay en Macri una cuota de honestidad intelectual, sincera, y otra de oportunismo. Lograr una visita oficial por parte de la máxima comitiva norteamericana es, sin dudas, tomada por la gestión macrista como un "éxito" en sus 105 días de gestión. Pero además resulta evidente que la política exterior trazada por el actual gobierno argentino es inimaginable sin su acomplamiento a la agenda de los EE.UU.

Se abre entonces una época de "relaciones maduras" con EE.UU. en la que el seguidismo no es precisamente ni un buen síntoma ni un signo de maduréz. Los planes de Argentina en materia de política exterior (y esto tomando lo sostenido por el propio Macri en la conferencia de prensa frente a Obama) es adherirse a la Alianza del Pacífico y desde allí al Tratado Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), algo que es una de las principales cartas en materia comercial global... de los EE.UU., no de Argentina.

Objetivos: realineamiento político, agenda comercial (y ¿"pobreza cero"?)

EE.UU. ha relanzado su agenda de libre comercio a nivel global y para ello ha desplegado dos fuertes iniciativas: una para excluir a China del intercambio global y así recuperar terreno ante el gigante ya no tan dormido... Esto es el TPP. La otra iniciativa es la negociación bilateral que mantiene con la UE para firmar el Tratado Transatlántico (TTIP por sus siglas en inglés) que fijará el piso de las relaciones comerciales a nivel global, dado el peso específico de ambos jugadores en el comercio mundial y por la cantidad de relaciones bilaterales que tanto EE.UU. como los países de la UE poseen con el resto de los Estados del mundo. También por la aplicación de las cláusulas jurídicas específicas que se negocian en este acuerdo (como en otros de libre comercio) y cuyo efecto es irradiar los compromisos que establecen el mejor trato comercial. Hablamos de la denominada cláusula de la nación más favorecida (o cláusula NMF).

En dos meses Macri se entrevistó con los mencionados mandatarios de Italia (dos veces), Francia, la "canciller" de la UE y ahora el mandatariio norteamericano. Viajó además al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza (y con una costilla rota), pero sin embargo, días después, se excusó por esa misma costilla para no estar presente en la Cumbre de la CELAC y las manifestaciones que apoyó que ha tenido con gobiernos de la región (como Brasil) han sido tangenciales y no oficiales (para las cámaras, en conferencias de presna). En otros casos (Venezuela) ha habido una total falta de diplomacia (que se pretende rescatar con la formalidad de la visita de Obama) y se ha juzgado sobre sus conmociones internas. El realineamiento hacia una agenda librecambista y, en términos regionales, pro-estanounidense ha sido evidente.

Los EE.UU. apuntan a Macri como punta de lanza dentro de la región para que traccione a los sectores de una "nueva derecha" regional hacia ese centro. Pero el alineamiento no es una cuestión de rótulos nacionalistas: la negociación de un tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y la UE se encuentran avanzadas y con un Brasil muy interesado en concretarlas. El cambio en la política exterior argentina hace casi inmediato la posibilidad de concretar esta negociación que ha estado trabada desde 2004.

Tanto el TLC con la UE como las negociaciones de un TLC entre Argentina y los EE.UU. van a tener como parámetro el piso establecido por el TTIP. Y el alineamiento argentino a la Alianza para el Pacífico hará lo propio sumando a la Argentina al TPP.

Las negociaciones por los TLC, fueren regionales o bilaterales, son la receta de los países centrales por superar sus propias necesidades de acumulación. La teoría del libre comercio fue pensada por el economista inglés David Ricardo e inspirada no en los pueblos agricultores africanos, los cuentapropistas chinos, las culturas indígenas o las PyMEs argentinas, sino en la pujante industria británica en ascenso deseosa por colocar sus productos manufacturados en todo el globo. Las ideas del liberalismo económico han cambiado poco desde entonces (siglo XVIII).

Sin embargo, en el discurso oficial, Macri sostiene que estos acuerdos ayudarán a general "pobreza cero" creando trabajos a partir del cuentapropismo (el llamado "emprendedorismo") y las pequeñas y medianas empresas (PyMEs). Sin embargo, las experiencias existentes desde hace 20 años en países como México adentro del Tratado de Libre Coemrcio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés) demuestran todo lo contrario: una impresionante concentración económica, crecimiento con aumento de pobreza y sectores marginados que se vuelcan a industrias ilegales (y altamente peligrosas como el narcotráfico) para subsistir, pequeños productores quebrados, conocimientos ancestrales olvidados y extranjerización de la economía. Si EE.UU. se ha comportado así en 20 años en su TLC con México, ¿por qué esperar un resultado distinto con recetas similares hacia nosotros?

Dicho todo esto, es inevitable hacer una comparación con el ALCA. El Área de Libre Comercio de las Américas fue el proyecto librecambista que los EE.UU. presentó para todo el hemisferio, salvo Cuba y que quedó abandonado tras la VI Cumbre de las América celebrada en Mar del Plata, Argentina, en el año 2005. Sin un ALCA y sin una Ronda de Doha de 15 años de negociación sin resultados en la Organización Mundial del Comercio (OMC), EE.UU. ha lanzado otras iniciativas de tratados internaconales en materia comercial dividiendo a los países más proclives a los proyectos neoliberales de libre comercio (tal es la Alianza del Pacífico en el TPP) y excluyendo al mismo tiempo a China -competidor natural de EE.UU. en el mercado del Pacífico-. Se suma a este entramado el Tratado sobre Coemrcio de Servicios (TISA por las siglas en inglés de Trade In Services Agreement), negociándose por fuera del ámbito de la OMC. En suma, se trata de una estrategia político-jurídica para romper el multilateralismo y al mismo tiempo aislar a las principales "potencias emergentes" del comercio global: Brasil, Rusia, India y China. Y Argentina parece deseosa de participar pero pero menospreciando estos datos y concentrándonos en el cuantapropismo como trampolín del crecimiento...

TPP + TTIP + TISA: ese es el "Gran Recinto" que EE.UU. está diseñando para las próximas dos décadas. Llamativamente, dentro de ese "recinto" están incluidos Sudáfrica (miembro del TPP), Paraguay (miembro del TISA y también del Mercosur) y hasta septiembre de 2015 también lo estaba Uruguay, que se retiró del TISA por la inconveniencia de ese tratado para sus intereses político-económicos.

La visita de Obama no ha sido entonces un homenaje a los derechos humanos o una conmemoración a los desaparecidos durante la última Dictadura solamente. Involucra claros temas que son actuales y a futuro, como la protección de inversiones extranjeras dentro de los tratados de libre comercio como el TPP. El capítulo 9 del TPP es sobre inversiones y marca demasiadas similitudes con el capítulo homónimo del ALCA o los tratados bilaterales de inversión (TBI) que remiten al CIADI como modo de resolución de conflictos entre empresas transnacionales y Estados. La experiencia argentina en materia de demandas ante el CIADI debería alertarnos sobre lo riesgoso que son estos mecanismos frente a la posibilidad de diseñar políticas públicas. Las demandas de Aguas Argentinas contra la Argentina, Aguas del Tunari contra Bolivia, Philip Morris contra Uruguay y contra Australia, las dos demandas de Vattenfall contra Alemania o las 25 demandas que recibió España solamente en el 2015 son pruebas más que suficientes para aportar en este sentido.

Hay algunas pocas inversiones inmediatas demoradas por cuestiones administrativas. Pero las inversiones que tanto preocupan por su ausencia a la administración macrista no vendrán por estos acuerdos sino por un clima de negocios basado en el crecimiento del mercado argentino. Una inflación anual del 40%, una desocupación en ascenso y una recesión que parece que se profundizará en el 2016 en vez de revertirse, no son datos precisamente alentadores para favorecer ese clima... El Citicorp lo sabe y por eso vendió su capital accionario del Citibank en Argentina y hace menos de un mes.

¿Qué significa entonces en la boca de Obama estas inversiones aludidas? Empresas como Chevron, con contrato celebrado con YPF en la gestión anterior a la de Cambiemos, con un contrato con jurisdicción extranjera, negociado en secreto y con sentencia judicial de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que exige su publicidad, sentencia que el actual gobierno ha desconocido y desafiado abiertamente al negar dicha publicidad. El cuidado de los intereses de contratos como estos pueden ser una parte de las preocupaciones privadas que se hallán detrás del declamado gobierno "del pueblo y para el pueblo"...

En resúmen: la visita de Obama se encuentra muy lejos de una visita turística para conocer Bariloche, bailar tango o regodearse en el glamour local. Es una visita con una clara agenda marcada para la siguiente administración norteamericana; para un reposisionamiento en la región y para concretar su proyección comercial a nivel global pensando más en sus propias necesidades que en las del pueblo argentino. Y desconocer estas realidades es montar una expresión de deseos negadora de una política internacional bien palpable.
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Resúmenes de fallos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), ¡en español!

16 February, 2016 - 21:02
La Corte Internacional de Justicia ha actualizado su base de datos de resúmenes de sus sentencias y las ha actualizado al mes de diciembre 2015. Considerando que estamos en febrero de 2016, la actualización realmente es importante.
Antes de este trabajo, la disponibilidad de estos resúmenes se hallaban disponibles hasta el año 2013 inclusive.

Estos trabajos son de suma utilidad para el estudio del derecho internacional así como para su enseñanza. Los resúmenes son oficiales y realizados por la propia CIJ y puestos a disposición en seis idiomas, incluido el español. Los idiomas oficiales de la CIJ son solamente inglés y francés, por lo que la publicación de sus sentencias (en completo) sólo se hacen en dichos idiomas. El poder contar con estos resúmenes, que sean además oficiales, y que estén en español, son de muchísima utilidad.

¡A aprovechar!
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